Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Hacer ruido, para sacar partido.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
No de plata sino de barro.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo.
La sed por el oro, socava el decoro.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
El que la deba, que la pague.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
De mala ropa no sale un buen traje.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
A chico santo, gran vigilia.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Dios da las nueces, pero no las parte.
No hay boda sin doña Toda.
Es más popular que la adelita.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Quien desparte lleva la peor parte.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Justo peca en arca abierta.