Agosto y vendimias no son todos los días.
Ningún rencor es bueno.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
El tiempo todo lo cura
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
El rico nunca está satisfecho.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
El que bien te quiere no te engaña.
El que apura su vida, apura su muerte.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Males comunicados, son aliviados.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
La fantasía es necesariamente inútil
La lengua es el castigo del cuerpo.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Chocolate frío, échalo al río.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Saber más que Merlín.
Donde está el rey, a cien leguas.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Más vale bien amigada que mal casada.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Llegar al humo de las velas.
De lo perdido, lo que aparezca.
Una buena dote es un lecho de espinos
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Oír es precioso para el que escucha.
Hace más la raposa que la curiosa.