Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
El hablar bien, poco cuesta.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
El que a burros favorece, coces merece.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Jugar a las cartas vistas.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
El que demonios da, diablos recibe.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Al que quiera celeste, que le cueste.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
La felicidad no es cosa de risa
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Nada es bello excepto la verdad
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
A cada cerdo, le llega su sábado.
El que tonto nace, tonto muere.
De día beata, de noche gata.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Trabajo empezado está medio hecho
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
No le pidas peras al olmo.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Aquí no hay más cera que la que arde.