Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Al engaño, con engaño.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Comer de su propio cocinado.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Caga más una vaca que cien palomos.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
No está la Magdalena para tafetanes.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
El enamorado es el camarada del alma.
Vino y pan andar te harán.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
No somos ríos, para no volver atrás.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
El estreñido muere de cursos.
Gracias que hacen pero no la ven.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Esto huele a cuerno quemado.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.