Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Te casaste, te frego.
El sueño es hermano de la muerte.
Cuanto más se ama menos se conoce
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
A quien da y perdona, nácele una corona.
El que da primero da dos veces.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Está oscuro debajo de la lámpara
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
La jodienda no tiene enmienda.
El mal ajeno no cura el mío.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
La palabra emitida no puede recogerse.
Mi secreto, en mi pecho.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
El que quiere baile, que pague músico.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
A catarro gallego, tajada de vino.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Lo que mucho se usa, poco dura.