De desagradecidos está el infierno henchido.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Toma y daca.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Que la haga el que la deshizo.
Por San Blas, el besugo atrás.
Chica centella gran fuego engendra.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Hablar a tiempo requiere tiento.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
El que fía, o pierde o porfía.
Bonete y almete hacen casas de copete.
El día nunca retrocede de nuevo.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Quien no sabe dar sabe recibir