Donde una cabeza grana, otra es vana.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Cuerpo descansado, dinero vale.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Con dinero baila el perro.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
La obra alaba el maestro.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
A la hija mala, dineros y casalla.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Después de toda oscuridad hay luz.
Amor con amor se paga.
El mundo es de los audaces.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
De sabios es cambiar de parecer.
Lo que no cuesta no vale.
Tal para cual.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Quien tuvo, retuvo.
Costumbre hace la ley.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Donde va el perrito, va el gatito.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Los celos son el gusano del amor.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Magra olla y gordo testamento.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Agua estantía, renacuajos de día.
El que mucho abarca, poco acaba.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Jurar como carretero.