Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Ir a amarrar el zorro.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
La nieve presagia una buena cosecha.
El que no cojea, renquea.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Hombre avisado, medio salvado
Lo que hace el burro, pare la burra.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Al engaño, con engaño.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
La vida da muchas vueltas.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Hablando nos entendemos.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Tres al saco y el saco en tierra.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Cielo a corderos, agua a calderos.
No falta de que reirse.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
La mejor palabra es la que no se dice.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.