A cada cañada le llega su añada.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
A ave de paso, cañazo.
Acá como allá, y allá como acá.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Campo florido, campo perdido.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
A fullero, fullero y medio.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Bodas largas, barajas nuevas.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Quien bien ata, bien desata.
Las obras, con las sobras.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Cada mochuelo, a su olivo.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Un yerro, padre es de ciento.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El que fía, o pierde o porfía.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Habló de putas "La Tacones".
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
En bote pequeño la buena mermelada.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Ley puesta, trampa hecha.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Dios da, nunca vende.