Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Una alegría esparce cien pesares.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
De la risa al duelo un pelo.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Dar una de cal y otra de arena.
Más vale tender la mano que el cuello.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
La lengua unta y el diente pincha
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
La cabra siempre tira al monte.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
De buen chaparrón, buen remojón.
Una espina en el ojo.
Qué satisfacción estar enamorado
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Rey nuevo, ley nueva.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El movimiento se demuestra andando.
La muerte hace reflexionar.