Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Quitar la leña debajo de la caldera.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
El hable es plata, el silencio es oro.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Dos fuentes, dos ríos.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
A cada santo su vela
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Gota a gota, la mar se agota.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
A braga rota, compañón sano.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.