Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Cuidado con la adulación
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Por San Martín siembra el ruin.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
A barco viejo, bordingas nuevas.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Dejar al gato con el pescado.
Cada mozo lancee su toro.
A feria vayas que más valgas.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Más vale un hoy que diez mañanas.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
A refajo verde, ribete encarnado.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Viejo es Pedro para cabrero.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
La admiración alaba, el amor es mudo
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Callar y callemos que todos de barro semos.