Récele a la Virgen, pero siga remando.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Buena fama, hurto encubre.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
El que no chilla, no mama.
Antes de criticar, mírate la cola.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Vale más una vieja que un pejeverde.
No todo lo que pendula cae
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Por el becerro se amansa la vaca
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Gallo viejo con el ala mata.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Febrero el corto, el pan de todos.
Ocurre en las mejores familias.
¿Queres dormir al sueño?
Miren quién habló, que la casa honró.
El pobre de su pobreza no sale.
La primavera la sangre altera.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Ya me cansé de descansar.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Si hay miseria, que no se note
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El sexo nos hace perder la cabeza
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar