Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Bien reza, pero mal ofrece.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Más peligroso que chocolate crudo.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Pastelero a tus pasteles.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
A bestia loca, recuero modorro.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Le dijo la sartén al cazo.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Estoy hasta las manos.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
A todo marrano le llega su diciembre.
No hay que reírse de la felicidad
El que no habla, no yerre.
Inútil como bocina de avión.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Cada loco con su tema.