El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Donde va el perrito, va el gatito.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Fuiste doncella y viniste parida.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Agua estantía, renacuajos de día.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Hay que leerle la cartilla.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Casa de muchos, casa de sucios.
A bloque, la casa en roque.
Nada contra la corriente.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Todas las horas hieren. La última mata.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El que es perico donde quiera es verde.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Todo lo que no es dado es perdido
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Al buen callar, llaman Santo.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
A buen bosque vas por leña.
El hablar es plata y el callar es oro.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.