Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Lo que no cuesta no vale.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
A la bota, darla el beso después del queso.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Quien te quiere, te aporrea.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Julio, siega y pon tres cubos.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
No hay alegría sin aflicción.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
De padres asientos, hijos taburetes.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.