Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Cinco puercos son manada.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
No hay más chinche que la manta llena.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Mal duerme quien penas tiene.
Tras el vicio viene el lamento.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
De perdidos, al río.
El gallo donde canta come.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Volverse la albarda a la barriga.
Lo imposible, en vano se pide.
Rápido significa: lento pero sin pausa?
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Donde se pace, que no donde se nace.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Con promesas no se cubre la mesa.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Quien cae no tiene amigos.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Un año bueno da para siete malos.
La palabra emitida no puede recogerse.
El cebo oculta el anzuelo.