Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Está oscuro debajo de la lámpara
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Quien escribe mucho desvaría
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Buena es la costumbre en el bien.
Cada gallina a su gallinero.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Dar palos de ciego.
Date buena vida, temerás más la caída.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Remendar y dar a putas.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Las sueños, sueños son.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Obras vea yo; palabras, no.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Boca de verdades, cien enemistades.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
El que come y canta algún sentido le falta.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.