El cuchillo no conoce a su dueño.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
El dueño del perro no obedece a su perro.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Cambiar de opinión es de sabios.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Después de la resaca viene la pleamar.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
A refajo verde, ribete encarnado.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Te conozco mascarita
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
De mala sangre, malas morcillas.
No compra barato quien no ruega rato.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Desvestir un santo para vestir otro.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
El que come solo, muere solo.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Y vuelta la burra al trigo.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Esposa mojada, esposa afortunada
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
La oscuridad reina a los pies del faro.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Lo fiado es pariente de lo dado.