Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El diablo es puerco.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Dichosos los ojos que te ven.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Cada uno canta como le pagan.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
No hay mal que por bien no venga.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
A la de tres va la vencida.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Si vas para volver, no vayas.
Es agua derramada.
Buey suelto, rey muerto.
El amor enseña a los asnos a bailar
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Los pájaros más bellos están enjaulados
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Olla remecida u olla bien cocida.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Muchas hormigas matan un camello.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
El burro hablando de olotes.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.