Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
La carne triste, no la quiere ni Cristo
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
A consejo malo, campana de palo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
El que mal se maneja, despacio padece.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Pase mayo, y pase pardo.
Volver a inventar la rueda.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
No existen desgracias razonables
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Ni quito ni pongo rey.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Vencer no es vergonzoso
Ir de trapillo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.