Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Alabanza propia, mentira clara.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Febrero el corto, el pan de todos.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
De la nieve no sale más que agua
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Caldera observada no hierve jamás.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.