A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Si hay miseria, que no se note
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Lo estancado se pudre.
También de alegría se puede morir
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Los amantes que se pelean, se adoran
Renegad de viejo que no adivina.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
De buen chaparrón, buen remojón.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Su ladrido es peor que un mordisco
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
De noche madrugan los arrieros.
Donde dije digo, digo Diego.
A cada santo su vela
La esperanza es lo último que se pierde.
Las arrugas son la tumba del amor
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
De Navidad a San Juan, año cabal.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Son como uña y mugre.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Nadie sabe para quien trabaja.
El corazón no sabe mentir
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
El otoño de lo bello, es bello.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.