No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
De bajada todos los santos ayudan
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El que trabaja, no come paja
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Cruz y raya, para que me vaya.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Matar dos pájaros con una piedra.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
El que calla, otorga.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El que mucho escoge poco coge.
Moza dominguera no quiere lunes.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Una rata dentro de una tinaja.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Remo corto, barca pequeña.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
La monotonía genera aburrimiento
Es demasiado necio para ser loco.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
El buen hijo a su casa vuelve.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.