Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Cuando el pobre lava, llueve.
No hay como la casa de uno
A cada lechón le llega su noche buena.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Cada ollero alaba su puchero.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Pan duro, pero seguro.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Agarrando aunque sea fallo.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
No sufras por calenturas ajenas.
Del joven voy, del viejo vengo.
Freídle un huevo, que dos merece.
A la vejez, viruelas.
Me dejó como la guayabera.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
A marido ausente, amigo presente.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Hay más refranes que panes.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Contigo, pan y cebolla.
A cada santo le llega su día.
Decir refranes es decir verdades.
Es tiempo de vacas flacas
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Creerse el papá de los helados.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Más dañado que agua de florero.
Quien calla otorga
Escoba nueva, barre bien.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Pueblo chico infierno grande.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.