Lo que no se empieza no se acaba.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
El león, no es como lo pintan.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
La oveja de muchos, el lobo la come.
La sed por el oro, socava el decoro.
El día de San Brando, no tiene cuando".
Madurar viche.
Cara de beato y uñas de gato.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Cada gusto cuesta un susto.
A mala suerte, envidia fuerte.
De persona palabrera, nunca te creas.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Bueno está lo bueno.
Clavija del mismo madero no la quiero.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
No hay camino sin tropiezo.