Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
El avariento nunca está contento.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
No compres casa sin esquina, ni mujer que no sepa cocina.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
La libertad vale más que el oro
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Al acebuche no hay quien le luche.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Más mato la gula que la espada.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Algo es el queso, pues se da por beso.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Burla pesada, en veras acaba.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
En casa del albañil, goteras mil.
Hombre harto, no es comilón.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Si vienen los patos, viene la nieve.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Donde hay leyes, hay trampas.
A los locos se les da la razón.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
A tal casa, tal aldaba.
Se llena antes el ojo que el papo.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.