Oír es precioso para el que escucha.
De sabios es variar de opinión.
Pan ajeno nunca es tierno.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
No hay que conejear sin perros.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
El que bien te quiere no te engaña.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
No te alabes antes de que acabes.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Le dan la mano y se toma el pie.
Las cosas se toman según de quien vengan.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Oveja que mucho bala, poco mama.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Cada uno se rasca donde le pica.
Todo el mundo nace poeta.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Padre diestro, el mejor maestro.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Vino sacado hay que gastarlo.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
La buena vaina no hace buena la espada.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Quien aprisa asa, quemado come.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.