Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Limosnero y con garrote.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Dar una de cal y otra de arena.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Donde aprietan, no chorrea.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Cosa muy querida, presto perdida.
Blanco y mojado, sopas de leche.
El mandar no tiene par.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.