No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
La barba no hace al filósofo
Los hombres son mejores que su teología
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
El que pestañea pierde.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
El hombre después que le roban, pone candado.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Cada necio quiere dar su consejo.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Poco y entre zarzas.
Las paredes oyen.
De tal jarro, tal tepalcate.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Con el amor está el temor
Cada uno habla como quien es.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Hay que tomar el toro por las astas.
La mala costurera, larga la hebra.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Amistad que murió, nunca renació.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Dar una de cal y otra de arena.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.