Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
Madre quiero ser, e hijos tener.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
De la carta al timón, al revés la corrección.
A caballo comedor, cabestro corto.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
La burla, para quien le gusta.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
El que da, recibe.
A fuego y a boda va la aldea toda.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Dádiva forzada no merece gracias.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Olla quebrada, olla comprada.
Por los ojos entran los antojos.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
A bien obrar, bien pagar.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Buena crianza no pierde punto.