Donde está el rey, a cien leguas.
Pocas palabra y muchos hechos.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
La comprensión siempre llega más tarde.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Nadie se meta donde no le llaman.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Breve habla el que es prudente.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
A burro viejo, poco forraje.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
La traición place, más no el traidor que la hace.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Lo que no mata engorda.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Zapato de ramplón, de larga duración.