Pocas palabra y muchos hechos.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Breve habla el que es prudente.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Nadie se meta donde no le llaman.
La comprensión siempre llega más tarde.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
La rueda de la fortuna nunca es una.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A burro viejo, poco forraje.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
La traición place, más no el traidor que la hace.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Lo que no mata engorda.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.