Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
A un fresco, un cuesco.
Cada cosa tiene su precio.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
De día no veo y de noche me espulgo.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Qué buenos semos, mientras comemos.
El que poco pide, poco merece.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Honra sin provecho la digo pecho.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Hay gustos que merecen palos.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Obra acabada, a dios agrada.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
A la pereza persigue la pobreza.