Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Oye primero y habla postrero.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
El que adelante no mira, atrás se queda.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Entra, bebe, paga y vete.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Cada cosa pía por su compañía.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Mal huye quien a casa torna.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Que sabe el chancho de pasteles.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Échale guindas al pavo.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Unos mueren para que otros hereden.
Cuando tu ibas, yo venia.
El ternero recental no teme al tigre.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Este se mete como Juan por su casa.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Si quieres buenos nabos, por Julio has de sembrarlos.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
A un fresco, un cuesco.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.