Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Lo que hay en España, es de los españoles.
Mujer casada, casa quiere.
Dinero guardado, barco amarrado.
Los pensamientos no pagan peaje
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Al mal segador la paja estorba.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Las flores son para los muertos.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Los mejores pilotos están en tierra.
Ni miento ni me arrepiento.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
Acometer hace vencer.
La magnificencia prestada, es miseria.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Buenas razones cautivan los corazones.
La mujer es gente en la letrina.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Tres estornudos, resfriado seguro.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Pan con queso sabe a beso.
A casa de tu tía, más no cada día.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Al músico viejo le queda el compás.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Abril, deja las viñas dormir.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Iglesia, o mar, o casa real.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
A la gorra, ni quien le corra.