Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Jugar a dos barajas.
Muerte deseada, vida prolongada.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
A casa nueva, puerta vieja.
El hombre pone y la mujer dispone.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Quien lo hereda no lo hurta.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
A gran prisa, gran vagar.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Hasta ajustar, regatear.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Escucha tu corazón... que sabe.
Bien canta Marta después de harta.
El ducado nunca huele a robado.
En San Antón, calabazas al sol.
Quien boca tiene a Roma va.
Quien primero viene, primero tiene.
Dios no desampara a sus hijos.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
El buen vino en vaso chico.