La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Callemos, que el sordo escucha.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Más matan cenas que guerras.
Lo comido por lo servido.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Aún queda el rabo por desollar.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
La venganza es un plato para tomar frío.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Dios perdona a quien su culpa llora.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Loro viejo no aprende a hablar.
Un año bueno da para siete malos.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Buen moro, o mierda u oro.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
El ladrón no roba jamás una campana.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
A ciento de renta, mil de vanidad.
No está la Magdalena para tafetanes.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Fruta prohibida, más apetecida.
Con dinero baila el perro.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
La alegría intensa es cosa seria
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.