Marido rico y necio no tiene precio.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Bailaré según tu música.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Por San Antón, la gallina pon.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Amor viejo, pena pero no muere.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
A cada rey su trono.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Hombre avisado, medio salvado
Lo que va viene.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Quitar la leña debajo de la caldera.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
A feria vayas que más valgas.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
En pedregal no siembres cereal.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Odia el pecado y compadece al pecador.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
El que come tierra, carga su terrón.