Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Dale con que la abuela fuma.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Ser amable es ser invencible.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
El tropezón enseña a sacar el pie.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Tres al saco y el saco en tierra.
Los dioses ayudan al que trabaja
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Contra gustos no hay nada escrito.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Bien urde quien bien trama.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Saber cuántas son cinco.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Amigos y libros: pocos y buenos.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.