Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Jugar la vida al tablero.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Hablando nos entendemos.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Sé osado y serás afortunado.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Detenerse después de probar un poco algo.
Arroz pasado, arroz tirado.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Más chulo que un ocho.
Bien cantas, pero mal entonas.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El que se afloja se aflige.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
La vida es un deber a cumplir
De mi maíz ni un grano.
Dificulto que el chancho chifle.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Dos cabezas piensan más que una.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
La necesidad tiene cara de hereje.
Hacerle a uno la pascua.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.