Nunca falta un pelo en la sopa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
De pequeñico se doma al mimbre.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
De casas y de potros que lo hagan otros.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Variante: El perfume bueno viene en frasco pequeño.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Acá como allá, y allá como acá.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Soñar no cuesta nada.
Las obras, con las sobras.
A este son, comen los del ron, ron.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Es más popular que la adelita.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
A refajo verde, ribete encarnado.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Empieza la tarea y luego termínala.
Después del gusto, que venga el susto.
Sea, que el tiñoso por pez venga.