Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
De tales devociones, tales costurones.
Su ladrido es peor que un mordisco
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Cual andamos, tal medramos.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El gandul es un cadáver con apetito.
Tranquilidad viene de tranca.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Oir a todos, creer a pocos.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Niño que llora, de mear se ahorra.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El que tonto nace, tonto muere.
Burro cansado, burro empalmado.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Solo hazlo y terminará el pánico.
A fullero, fullero y medio.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Untar la carreta para que no chirrié.
Sobre advertencia no hay engaño.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Ramal y bozal, para el animal.
Las ideas están exentas de impuestos.
Alabanza propia, mentira clara.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Callemos, que el sordo escucha.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Callen barbas y hablen cartas.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.