El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
El otoño de lo bello, es bello.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
La alegría es el mundo de la libertad
El mal trago pasarlo pronto.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Quien hace malas, barrunta largas.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
A todo coche, le llega su sábado.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
A consejo ido, consejo venido.
Lo escaso es siempre lo más bello.
La felicidad da la vista a un ciego
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Arandino, borracho fino.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Toda desgracia es una lección.
Guagua que llora mama.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.