Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Cada raposa mira por su cola.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Le busca las cinco patas al gato.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Olla remecida u olla bien cocida.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Pan con pan comida de tontos.
Me dejó como la guayabera.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Al endeble todos se le atreven.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
En casa pobre, pocos cuentos.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Cuando canta la rana, buena semana.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Ítem de lista viñeteada
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Ir de trapillo.