El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Palabra dada, palabra sagrada.
Nada con nada, total nada.
Donde ajos ha, vino habrá.
A comida de olido, pago de sonido.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
El estreñido muere de cursos.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Lo más placentero, no es tan duradero.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Pájaro que huye, no hace daño.
Más vale media mierda que mierda entera.
Antes muerte que vergüenza.
Ningún burro se queda calvo.
Año bisiesto, año siniestro.
Cada santo tiene su candela.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Mas mata la duda que el desengaño.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Todo lo que no se da, se pierde.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.