Más chuletas y menos servilletas.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Secreto de tres, secreto no es.
Cargos son cargas.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
La obra alaba el maestro.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Es el tercero en discordia.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Mucho sabe quien callar sabe.
Para mi cualquier petate es colchon.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
A gana de comer, no hay mal pan.
No hay boda sin tornaboda.
No es oro todo lo que reluce.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Molino que no muele, algo le duele.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Por el rastro se da con la liebre.
Feo, pero con suerte.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
A gran arroyo, pasar postrero.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
La suerte es de quien la tiene.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
A barba moza, vergüenza poca.
Cada año, calzones de paño.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.