La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
En enero, cada oveja con su cordero.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Buena es la regla, si la regla es buena.
No hay caldo que no se enfríe.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Con pan y vino, se anda el camino.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Año de endrinas, año de espinas.
Entre pillos anda el juego.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
La voz del asno no pasa del tejado.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Río cruzado, santo olvidado.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Perro viejo no ladra en vano.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
A casa vieja, portada nueva.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Alabar y callar para medrar.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
No dejar títere con cabeza.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.