Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
El que pestañea pierde.
Hay más santos que nichos.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Castillo apercibido no es sorprendido.
El que come aprisa, come mal.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Despacito y buena letra.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El perezoso siempre es menesteroso.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Vale más ser ralos que calvos.
Ley puesta, trampa hecha.
La avaricia rompe el saco.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El miedo no anda en burro.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Caridad con trompeta, no me peta.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
El vicio, saca la casa de quicio.