Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Zun de noche, se sube a un coche
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
El flojo trabaja doble.
Saber cuántas son cinco.
La mala paga , aunque sea en paja.
Más perdido que perro en misa.
A braga rota, compañón sano.
Hablar con lengua de plata.
Buenas cartas a veces pierden.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Si las paredes hablaran.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.