Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Junta de cuatro, junta del diablo.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Son nones y no llegan a tres.
El que nace postrero, llora primero.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
El sol siempre reluce.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Agua en cesto se acaba presto.
Limpia tu moco, y no harás poco.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
No falta de que reirse.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
En bote pequeño la buena mermelada.
Una abeja no hace colmena.
Mal duerme quien penas tiene.
Donde ajos ha, vino habrá.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Al que quiera celeste, que le cueste.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
El sueño es alimento de los pobres.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Siempre friegan los platos los mentecatos.